¿Por qué hacemos deporte?


La pregunta va dirigida a aquellos que no recibimos dinero por nuestras actividades deportivas. Es más, muchas veces pagamos por ellas. Encuentro diversas razones más o menos voluntarias: para compensar por las infinitas horas sentado en la oficina, para disfrutar con el deporte, para bajar de peso, para sentirse mejor con uno mismo, porque lo dice el médico, porque los demás lo hacen, porque está de moda, porque mi pareja me lo pide. De esta lista yo me quedo claramente con dos razones: para disfrutar con el deporte y para sentirse mejor; las demás vienen motivadas, en mayor o menor grado, desde fuera. Y eso, tarde o temprano, deja de funcionar.

En el siglo XXI todos tenemos agendas apretadas, en las que no existe ni un segundo para respirar, y menos aún para hacer deporte. Me temo que si tu agenda es así no estás viviendo tu vida. Algo falla. Una agenda sana ha de tener tiempos libres, en los que el cuerpo y la mente descansan; dichos tiempos libres sirven también para pensar en cosas nuevas, para ser flexibles ante las sorpresas y para estar un tiempo al día con uno mismo.

Aunque no soy médico opino que el ejercicio es más que bueno; es necesario. Por lo tanto, creo que todos debemos buscar una forma de flexibilizar nuestras agendas e introducir una actividad deportiva, entre 2 y 4 días a la semana. Dicha actividad deportiva te tiene que gustar y, pasado un tiempo razonable, lo lógico es que te sientas mejor. La clave está en que la motivación salga de ti. Un truco que conmigo funciona es ponerme metas, concretamente carreras populares. Nunca he buscado ganar y ya no me obsesiono con bajar mis tiempos. Me conformo con participar en una carrera popular (o dos) cada mes… y acabarla.

¿Cuál es tu deporte?