Pide 100 deseos


Regreso al futuro

El día tiene 24 horas… y a todos se nos pasan volando. Yo siempre voy andando al trabajo, a veces con la cabeza sumergida en la pantalla del móvil. Pero de vez en cuando evito la tentación y observo cómo la gente va con prisa a todas partes. Como yo. ¿Tanta prisa tenemos para ir al trabajo? No es raro que al final del día decidamos ver un capítulo de nuestra serie favorita, y a dormir. Pero ese capítulo se convierte en dos, o tres, y cuando nos queremos dar cuenta el reloj marca ya la una de la madrugada. Llegado ese punto tomamos medidas “drásticas” y movemos la alarma del despertador lo más tarde posible. Al día siguiente nos duchamos como los gatos, apenas desayunamos y salimos lanzados para el trabajo.

La rutina nos tiene hipnotizados. Casi todo lo hacemos en piloto automático, desde el desayuno (para aquellos que se atreven a “robar” minutos de sueño a cambio de unos cereales y un café), pasando por el trabajo, el bocadillo frío que a veces comemos en el mismo despacho, las reuniones ineficientes de la tarde, la cena de microondas, el relativo descanso frente al televisor y las dos páginas que leemos (ojalá) antes de caer dormidos. Así todos los días. Así no vivimos, sobrevivimos. Reconozco que suena exagerado, y en verdad lo es, pero que tire la primera piedra quien no se sienta identificado, al menos en algún momento de su vida.

Desde La Caja Azul te pedimos algo muy natural. Que respires. Para ello hemos pensado en un ejercicio que puede parecer trivial a algunos e imposible a otros. Te proponemos que escribas 100 deseos en un papel. Aprovecha esos momentos muertos esperando al autobús, en la cola del pan, en el cine antes de que empiece la película. Y ya si paseas sin el móvil mejor que mejor. Las reglas del juego son sencillas: puedes desear cualquier cosa, como ser millonario, conocer en persona a Hugh Jackman, convertirte en Cleopatra, compartir batallas con Alejandro Magno, viajar al futuro, volar, etc. Los deseos pueden ser posibles e imposibles, no importa. Vuelve a la niñez y deja volar tu imaginación.

Puede que hoy consigas apuntar diez deseos, mañana otros cinco y al otro ninguno. No hay ninguna prisa para llegar a los 100. Es muy probable que los primeros 10 ó 20 deseos hayan salido como si nada, pero que los siguientes te hayan costado notablemente. Normal, si como todos estás centrado en el día a día y no dejas volar la imaginación más allá de “si me tocara la lotería”. Al comprobar que eres capaz de desear 100 cosas has roto la barrera del día a día, has ejercitado tu imaginación y puede que hasta hayas descubierto algo nuevo de ti.

Para los que quieran sacar matrícula. Selecciona los deseos posibles de tu lista. Convertirte en Cleopatra no vale, pero aprender a hacer hojaldre sí. No sabemos cuántos deseos posibles te han quedado, pero seguramente más de cinco. Llega el punto de enriquecer tu vida eligiendo 3 deseos posibles. Te toca sincerarte contigo mismo y ponerles una fecha para alcanzarlos. ¿Deseas saber cocinar hojaldre? Perfecto. ¿Qué pasos crees que has de dar para ello y para cuándo crees que lo habrás conseguido?