No te tomes nada personalmente


No te tomes nada personalmente

El título de nuestro post de hoy se refiere a uno de los cuatro principios de la milenaria cultura tolteca mexicana, y que enfocada hacia el mundo laboral en el que nos desenvolvemos hoy en día, nos ayudará a mejorar la forma en la que asimilamos situaciones muy comunes en el día a día, como pueden ser el rechazo ante una oferta de trabajo, un despido, no promocionar para un puesto dentro de la empresa, etc…

Dice Guy Winch en uno de sus libros, que cuando nos rechazan en el trabajo debemos ser capaces de valorar hasta qué punto esta situación viene derivada de la cultura corporativa adversa de la empresa, en la que se premia la ambición (mal entendida) y la rivalidad, así como las actitudes de favor hacia los superiores, comúnmente conocidas como “peloteo”, y no sobre nuestra propia valía. Si somos capaces de tener todo esto en cuenta, nos ayudará a evitar ideas infundadas acerca de nuestra capacidad para cubrir ese puesto o sobre nuestra propia personalidad.

Lo mismo sucede en el caso de presentar nuestro currículum a una oferta de empleo y no ser tenidos en cuenta para ella o no pasar el proceso de selección. En este caso tendemos a sentir el rechazo como algo excesivamente personal y sacar conclusiones muy rigurosas sobre nuestros defectos cuando no tenemos constatada esa evidencia y no sabemos a ciencia cierta si esa plaza que se había ofertado y en la que nos han rechazado ya estaba cubierta de antemano por alguien de dentro de la empresa, había algún compromiso fijado de antemano con alguien externo, si otra persona encajaba con más precisión en las características que requiere la empresa en esos momentos, etc; sin que ninguna de estas situaciones tenga nada que ver con nuestra valía profesional ni personal.

Estos pensamientos negativos que vienen a nuestra mente no nos hacen ningún favor y en la mayoría de los casos no nos ayudan a mejorar, sino que lo único que consiguen es aumentar el dolor que ya sentimos, recriminándonos innecesariamente a nosotros mismos y finalmente nos paralizan.

Así pues, lo mejor que podemos hacer en estos momentos tan comunes hoy en día, es ser lo más objetivos posible, NO TOMARNOS NADA PERSONALMENTE, ver dónde han estado los fallos, si es que los ha habido, e intentar subsanarlos para futuras ocasiones, y, FUNDAMENTALMENTE, continuar luchando por aquello que queremos y en lo que creemos.