La vuelta al cole: haz tus deseos realidad en 4 sencillos pasos.


“La gran victoria que hoy parece fácil fue el resultado de pequeñas victorias que pasaros desapercibidas”

PAULO COHELO

Hay dos momento en el año que elegimos de forma consciente o inconsciente para hacer revisión y planes de futuro. Nuestros días se llenan de buenas intenciones: ir al gimnasio, ponerme a dieta, dejar de fumar; se inician muy buenas intenciones para iniciar planes personales y profesionales o, simplemente, tomarnos un poco más en serio aquello que hemos iniciado. Existen los deseos de Año Nuevo y deseos de vuelta al cole. Y de ello os quiero hablar esta semana. Llega septiembre con esas buenas intenciones de nuevo curso.

En una sesión de coaching lo primero que te preguntaría es qué es lo que quieres conseguir, ese plan que sea alcanzable y si está alineado con lo que para ti es importante. Imagínate que quieres cambiar de trabajo para mejorar, que esa mejora implica un cambio de domicilio y que para ello tienes que dejar a tu familia y amigos; es posible que no puedas renunciar a tener cerca a tus personas más cercanas. En ese momento toca tomar una decisión basada en tus valores. Una nota importante, plantéate lo que quieres conseguir en positivo. Lograr tu objetivo implica motivación y aguantar los momentos de flaqueza. Esto se debe a que nuestro cerebro, que es muy listo, traduce las palabras  en símbolos e imágenes y la negación no tiene representación. Es por eso que representará aquello que quieres negar. Vamos que si quieres dejar de fumar es mejor que no te lo digas así, ya que estarás recordando continuamente el momento en que lo hacías. Traduce tu objetivo al positivo, te ayudará.

Una vez lo tengas bien definido analiza tu situación actual y dibuja tu vida cuando consigas ese objetivo. Además es importante que te marques un plazo, una fecha para lograrlo; que sea realista: no te pases de optimista y tampoco de pesimista.

El siguiente punto implicará qué acciones, desde la más pequeñita a la más grande que puedes llevar a cabo para lograrlo. Esas acciones tienen que responder lo que puedes hacer por ti mismo/a para lograr el objetivo y que dependa únicamente de ti. Es lo que se llama locus de control interno. De cada una de esas acciones establece cuándo vas a empezar a ejecutarla, cuándo vas a tenerla finalizada, los recursos (tanto personales, materiales o apoyos necesarios) y lo que te dirá si has aprobado esa asignatura de tu vuelta al cole.

Ahora solo me queda preguntarte: del 1 al 10 ¿qué compromiso tienes con ese objetivo? Sé sincero/a contigo mismo/a. Así de fácil y así de difícil. Ahora solo espero que estos deseos empiecen a dibujarse poco a poco en acciones aliñadas con un alto nivel de compromiso para que se conviertan en realidad.