Crónica de una frustración anunciada


“Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco” 

ERICH FROMM

Me siento y enciendo el televisor. Comienza la película. En ella una niña sueña con su futuro. Imagina que tiene 30 años y un buen trabajo. Se imagina que está desayunando en familia (así como hacen en las series estadounidenses) en una hermosa casa, de esas que salen en las revistas de decoración. Se despide de su marido (por supuesto, está casada con un hombre de éxito que la quiere y cuida) y de sus dos hijos, la parejita, que es perfecto. Se dirige al trabajo, ella trabaja como publicista en una gran agencia de comunicación, lleva puesto un traje que le queda como un guante: elegante, monísima, el resto de compañeros y compañeras la miran, unas por envidia, otros por deseo. Es feliz.

Me siento y enciendo el televisor. Comienza la película. En ella un niño sueña con su futuro. Imagina que tiene 30 años y un buen trabajo. Se imagina que está desayunando en su casa con una chica que parece modelo de revista, tiene dos hijos que le adoran y le piden que les lleve al colegio. Él sube al coche y les lleva. El coche es un último modelo, los transeúntes le miran impresionados cuando pasa. Deja a sus hijos en el colegio y se dirige a su despacho, es un abogado de éxito portada de las revistas de negocios más prestigiosas del país.

Estas son dos películas fruto de mi imaginación. El problema es que no me lo imagino yo sola. Es que hace unos cuantos años (unos 20) algunos niños y niñas se lo plantearos, sueños que enraizaron en su forma de pensar. Estos sueños fueron alimentados por creencias que les regalaron las películas, familias que les decían que conseguirían todo lo que querían por el mero hecho de ser quienes eran. Son personas que no miran a su alrededor y no valoran lo que tienen, solo echan de menos lo que aún no han logrado.

No digo que esté mal, el problema es que es poco realista. Y nos encontramos con ese chico de 29 años, con esa chica de 29 años que no tiene marido, ni siquiera pareja, que no ha logrado ese puesto de trabajo. Se sienten fracasados porque se están acercando a la crítica edad en la que su sueño no se ha cumplido y todo su mundo se derrumba. Sus emociones se enmarañan, la frustración les lleva a sentirse fracasados. Su cuento de hadas se encuentra en peligro.

No sé si conocéis a alguien al que le haya pasado, no sé si te ha pasado a ti; lo único que sé es que han vivido durante muchos años en ese cuento poco realista, pensando que las cosas son como nos dijeron de pequeños, que ya es demasiado tarde y que nunca serán felices. No quiero decir que les robemos los sueños a los niños y niñas, pero sí lo que quiero decir es que la madurez implica tomar decisiones y plantearse la vida de manera objetiva, luchando por lo que se quiere. Pero siempre con los pies en la tierra. Las frustraciones nos son agradables, debemos aprender a convivir con ellas porque serán parte de nuestra vida. Simplemente, no diseñes la crónica de una frustración anunciada.