A partir de hoy seré feliz


Esta semana he cumplido un años, aunque todos los días cumplo un día más. Como te pasará a ti, he recibido felicitaciones, vía redes sociales, vía mail, llamadas telefónicas, incluso me dejaron una nota en la mesa para que la viera cuando fuera a desayunar. Pero una de esas felicitaciones me ha inspirado a escribir este post, y mi compañero coach sabe que lo que estoy escribiendo se lo dedico.

Hoy quiero hablar de algo tan importante, al menos para mi, que es la felicidad. En su mensaje, mi compañero me adjuntaba un vídeo de youtube que me anima a celebrar cada día un poquito aquello que tengo en mi vida. Como dice en su introducción Punset “las pequeñas celebraciones hacen que segregemos endorfinas que regeneran las células neuronales”. Yo no sé exactamente cómo voy de neuronas, pero seguro que alguna más no me vendría mal ¿Y a ti?

Entonces me hice la pregunta: ¿cómo puedo segregar unas cuantas endorfinas? algunos días me es más sencillo, pero hay otros… que la verdad se me hace un poco más difícil. Hay días en que las preocupaciones nos ponen un antifaz y no nos permiten ver el lado agradable de la vida (como cantaron los Monty Python). Pero, como ya escribí hace un tiempo, también depende del enfoque con el que observas tu realidad.

Hoy quiero saber cómo puedo ser feliz, enfrentarme al día a día con buena cara y con equilibrio emocional. Existen historias de vida que nos enseñan como hay personas que viviendo en situaciones de verdadera necesidad o catástrofes son capaces de reponerse, de ver ese lado agradable de la vida, de valorar lo que tienen y a quienes tienen, que son resilientes 

El ser humano está lleno de capacidades que nos ayudan a desarrollar esa capacidad, en definitiva: a ser más felices. El ser humano tiene humor, creatividad, muchas fortalezas, es un ser social rodeado de muchas personas; cuando somos capaces de centrarnos en todo lo bueno que hay en nuestro alrededor podremos entrenarnos para ser más felices. Cuando a nuestro alrededor solo vemos el desastre, preocupaciones y que no llegamos a final de mes, nos sumergimos en estados emocionales que nos impiden avanzar, que hacen que nuestro día a día pierda el color y se vea en blanco y negro. La psicología positiva nos demuestra como a partir del desarrollo de esas capacidades podemos ser más felices

Pero no solo centrándonos en nosotros mismos y en nuestro ecosistema más cercano podemos segregar las endorfinas. Últimamente se han desarrollado varios estudios sobre como la compasión nos hace más felices. Precisamente este tema lo ha tratado Daniel Goleman en “La Fuerza de la Compasión” publicado por Kairós. Pero la compasión en este caso es entendida desde la acción, hacer algo en las causas, en el apoyo a personas que están sufriendo una situación difícil. Una compasión que según investigaciones como la del Instituto Max Plank donde la neurocientífica Tania Singer ha demostrado que practicarla aumentan ciertos sistemas neuronales.

Anímate a dar un paso más llevando la empatía a la compasión desde la acción. Esto no solo ayudará a terceros sino a ti mismo, es beneficioso tanto para quien la da como para quien la recibe. Pero como todo, en su justa medida, un exceso de compasión también nos puede debilitar.

Así que tan fácil y tan difícil como seguir estos tres métodos podemos aumentar nuestras endorfinas y por tanto ser un poquito más felices, como una niña en una feria.

  1. Celebran un poquito cada día. Valora positivamente tu vida.
  2. Entrena tus fortalezas, utiliza tu sentido del humor, la creatividad, anímate y juega un poquito.
  3. Practica la compasión.