De como el coaching se integra en la formación


Cuando una persona se acerca al coaching lo hace porque busca un cambio o mejora en alguno de los ámbitos de su vida; a veces busca un cambio de rumbo, otras busca mejorar aquello que ya está haciendo bien; seguro que ya has oído la frase que dice que “queremos ayudar a las personas a ser la mejor versión de sí mismos”. El coaching se basa en el presente para conseguir el futuro deseado. Para lograrlo iniciamos un proceso centrado en el conocimiento de la propia persona, ese es el primer paso.

A mi me gusta pensar que el coaching es una metodología de trabajo que puede aplicarse a cualquier ámbito que busque el desarrollo y el aprendizaje (y lo diferencio porque aunque sean dos conceptos relacionados no son exactamente lo mismo). El desarrollo pretende un cambio en la manera en que la persona entiende el mundo, su mundo dando un nuevo sentido a sus experiencias, eso puede conseguirse a través del aprendizaje adquiriendo o modificando habilidades, conocimientos, conductas o valores.

Te preguntarás el motivo por el que estoy escribiendo esto, pues porque creo firmemente que podemos cambiar nuestra forma de trabajar en el ámbito de la educación a través del coaching y como ambos se complementan perfectamente.

Algunos autores y áreas que hemos estudiado los que hemos pasado por estudios relacionados con la educación están presentes en las bases teóricas del coaching. Por ejemplo: decimos que el primer pedagogo y el primer coach son la misma persona, y esa es Sócrates. A través de las preguntas buscaba el conocimiento de sus discípulos, entendía que no eran tablas rasas y que ese conocimiento ya formaba parte de ellos; es por tanto que a través de las preguntas hace que aflore esa nueva forma de entender su mundo. Y lo que encontrarás en un coach es precisamente eso: preguntas, muchas preguntas.

Pero aún hay más. El pedagogo y precursor del concepto de empoderamiento (tan utilizado también en coaching ya que impulsa la confianza en las fortalezas de las personas para lograr los cambios en su vida) fue Paulo Freire. A través de su forma de trabajar con los grupos más desfavorecidos pretendía que asumieran las riendas de su propio futuro dejando de ser “oprimidos”. A través de la educación las personas conseguirían ser libres, y se conseguía a través de su método dialógico. Una vez más el diálogo y las preguntas.

Estos son algunos ejemplos, porque podría seguir por la investigación-acción, las teorías del aprendizaje de Bloom o Bandura (esto para otro post).

Vamos, que cuando realmente creo que el coaching como disciplina que busca el desarrollo personal está unido a la educación y la formación creo que si lo incorporamos a nuestros procesos formativos conseguiremos que las personas logren los cambios que desean a través del conocimiento que tienen. En este caso lo que propongo es que los formadores seamos guías que, además de aportar conocimiento, hagamos aflorar los que ya existen en las personas y puedan aplicarlos consiguiendo los cambios conductuales que les lleven al éxito y ser la mejor versión de si mismos.

Pues esto es lo que pretendemos en La Caja Azul. A través de la incorporación del coaching en nuestra metodología formativa consigamos cambios conductuales, ayudemos al desarrollo incidiendo directamente en las habilidades y actitudes personales. Queremos aliarnos con las fortalezas de todas y cada una de las personas que participan en nuestros talleres y píldoras formativas sabiendo que cada persona es única y respetando sus experiencias y decisiones personales. Al final, incorporamos nuestra formación y experiencia en pedagogía y el coaching para que cada persona, si así lo decide, pueda seguir un proceso de cambio y desarrollo.