Orientación laboral tan pronto ¿para qué?


Durante todo el mes de noviembre y parte de diciembre hemos estado trabajando con estudiantes del IES Candás en las “Programa de orientación escolar y laboral: Prepararse para no pararse” organizadas por la Oficina de Información Juvenil de Carreño.  Nunca sé a ciencia cierta lo que me voy a encontrar en un taller o curso, por mucho que lo lleve preparado hay variables que no se pueden controlar: no conocer el grupo o como tengan el día influye mucho en la dinámica de la clase. Así que cada día un reto más. Y estos retos son un aprendizaje para todos y todas, no solo parta quienes participan, también para mí. Y me encanta.

Y ¿cómo voy a trabajar con chicos y chicas entre 11 y 14 años la orientación laboral? Si cuando se encuentren en situación de búsqueda de empleo el mercado habrá cambiado, habrá nuevas profesiones (precisamente les pongo el ejemplo de los Community Managers, profesión más que reciente. Sin hablar de los y las coaches, claro). La respuesta yo la tuve clara desde el primer momento. Continuamente leemos y comparto en las Redes Sociales artículos de cómo a los y las nuevas trabajadoras se les solicitan por parte de las empresas habilidades transversales que no han sido entrenadas en el sistema educativo, y yo sumo también a las familias. Pues por qué no empezar por ahí.

¿Qué le impide a un niño o niña de 11 años saber qué es la empatía, la asertividad o cómo trabajar en equipo? No se lo impide nada, solamente que no saben bien qué es y para qué sirve. A su nivel, en su vida, en su día a día tienen conflictos, conviven con compañeros y compañeras, tienen gran cantidad de oportunidades de interiorizar esa habilidad hasta el punto de poner el piloto automático y no necesitar pensar el tipo de respuesta o comportamiento a llevar a cabo. De esa manera cuando lleguen a la edad en la que se pongan manos a la obra en su búsqueda de empleo podrán demostrar unos comportamientos valiosos en su vida profesional, pero también en su vida personal.

No es complicado hacerlo. Lo más sencillo se centrarse en el conocimiento, explicar qué es y para qué sirve, pero me atrevo a decir que de esa manera no se conseguirá el objetivo. Para eso no me necesitan, con leer la definición en la RAE o en Wikipedia ya tienen bastante. Pero si revisamos su realidad, sus experiencias y analizamos y reflexionamos conjuntamente sobre el tipo de respuesta que han dado y la que pueden dar a partir de ahora ya conseguimos la primera parte, ser consciente de ello y animarles a que de forma autónoma exploren, experimenten y vean el cambio en los resultados. Ah, claro, y predicar con el ejemplo.

Porque todos estos niños y niñas, jóvenes tienen mucho que contarnos y muchas experiencias para compartir. Y uno de los primeros contextos donde pueden empezar a entrenar (al igual que hacen con el deporte) es en su propia clase y su casa.

Una reflexión personal para los mayores que estáis leyendo esta entrada. Respetemos a los niños y niñas. Y diréis: por supuesto que lo hago. Pero si les oís sus experiencias os plantearíais por qué con nuestras prisas nos colamos en el super, les echamos la bronca en el parque porque están molestando a los más pequeños. Hay que preguntarles y dejarles que se expliquen y nos cuenten como ven su mundo.

Dejémosles que se conviertan en superhéroes y superheroínas, mejor dicho: permitamos que sigan siéndolo, porque tienen muchas habilidades que seguir entrenando, pero ya las tienen.

Así que desde aquí, gracias todos y cada una de las chicas y chicos que han compartido un ratito conmigo y me han enseñado tanto. Como muestra, un botón. Como imagen de esta entrada el dibujo de una de las clases. El superhéroe al que cada miembro de la clase ha aportado una habilidad personal. Este superhéroe tiene además una gran labor, recordarles cada día que tienen que seguir entrenándolas, y cuando  alguno o alguna no sea asertivo, no se empática se lo recordará el resto; así también trabajamos en equipo.