Aquí y ahora

minfulness

Hace unas semanas escribí un post para encontrarnos de nuevo con nuestra concentración, yo ese día la buscaba desesperadamente. ¿Recuerdas? Pues hoy voy a dar un pasito más.

Si en ese post escribía que en muchas ocasiones nos encontramos que estamos trabajando con el piloto automático y eso reduce enormemente nuestra productividad. El cerebro es muy listo, tanto para ayudarnos a conseguir lo que buscamos como para ponernos zancadillas. En el momento en que ponemos ese piloto, en que estamos trabajando en una habilidad que controlamos totalmente nuestro cerebro consciente se apaga y empieza a funcionar el inconsciente. O como expone Goleman en su libro Focus. Desarrollar la atención para alcanzar la excelencia: “Las situaciones que no requieren de una atención constante sobre la tarea (especialmente cuando se trata de tareas rutinarias o aburridas) proporcionan libertad a la mente para errar“. Pues casualmente los momentos favoritos para esa mente errante es cuando estamos trabajando o conduciendo.

Además, podemos ser incluso más puntillosos. Esos momentos errantes son aquellos que elige la mente para lanzarnos los mensajes menos placenteros, son mensajes de nuestro lenguaje interno llenos de carga emocional negativa (preocupaciones, tendría que, la respuesta equivocada que le dije a esa persona, culpas…) parece nuestro fantasma de las navidades pasadas.

Es cierto, no se puede negar, que la mente errante tiene un valor muy alto; es la que nos proporciona las nuevas ideas, nuestra capacidad de innovación y creatividad. Ahora bien, yo soy de las que pienso que cada cosa tiene su momento: cuando estoy trabajando quiero estar trabajando, cuando necesito creatividad pues me pongo a ello y a divagar. ¿Quien manda, tú o tu parte más inconsciente?.

Pues imagínate tener la capacidad de entrar en ese estado en que te concentras en la tarea, en que se te pasa el tiempo y ni te enteras; además suele coincidir que el resultado suele ser excelente. Eso sería genial, ¿no crees?

Para ellos está claro que tenemos que generar unas condiciones:

Debemos olvidarnos de la multitarea (que no, que no existe) ya que la atención es indivisible; así que si estamos a más de una cosa nuestra atención salta de una a otra y acabamos meteremos la pata.

Tenemos que estar entrenados. Y eso es posible. Si tenemos claro que para estar físicamente en forma es necesario un plan de entrenamiento también es importante saber que el cerebro es un músculo más a entrenar. Y está más que probado que el mindfulness es la gimnasia para ese músculo. No es casualidad que las empresas estén introduciendo momentos para que sus trabajadores y trabajadoras lo practiquen. Porque unos minutos al día de gimnasia mental no es una pérdida de tiempo, es una inversión en productividad.

Pues ahí va la propuesta. Si quieres probar esa gimnasia aquí tienes información sobre el próxima taller que organizamos en Gijón. El próximo 22 de abril de 16.30 a 19.30 en Lab Revolución (C/ San Antonio, 13) te podrás encontrar con un taller para llevarte unos sencillos ejercicios que podrás hacer en casa.

Si te apetece probarlo solo tienes que inscribirte en este link o ponerte en contacto con nosotras. También puedes llamarnos (666.718.026) y aclarar cualquier duda.

¿Nos vemos el día 22 y nos relajamos un poco?